Y llegamos a Manilva nos paramos en el callejón al lado del Bar Luque para hacer una parada,había una anciana delante de su puerta mirándolo todo muy atentamente, pero me dio la impresión de que estaba algo asustada por tanto ruido, me acerqué y le dije, con lo tranquila que estaba usted disfrutando de la sobremesa y hemos llegado nosotros, pero ahí mi sorpresa al contestarme muy amablemente, que va no se preocupe usted y además una vez al año no hace daño, Toma ejemplo, no creo que lea esto pero un fuerte abrazo de todas forma.
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