La vida te enseña a través de pruebas en el camino.
A principios del 2001, llegué a Chicago invitado por Andres Lara. Un excelente arpista jarocho discípulo de uno de los mas grandes arpistas jarochos en México: Don Mario Barradas, que 10 años atrás, habíamos coincidido en el DF siendo compañeros de la "Escuela de la Música Mexicana". Como pueden ustedes ver, hacíamos un trabajo, que aunque muy corto de aproximadamente 3 meses, bastante digno de apreciarse.
Como músico lo admiro y lo respeto, pero como persona, se llevó el título de una de las grandes decepciones de toda mi vida... y nada más.
Link to this comment:
All Comments (0)