Henri Chopin, quien falleció hace pocos años, fue uno de los pioneros dentro del movimiento Avant-garde denominado Poesía Sonora (Lautpoesie). Aunque mucho tiempo atrás otros artistas y poetas ya habían experimentado con la voz, Henri Chopin fue el primero en usar la voz como objeto sonoro, como un ente capaz de ser moldeado en la cinta o en el medio de fijación, con tal de explotar todas sus capacidades sonoras. El mismo Chopin relata su hallazgo:
Empecé en el año 55 con el sonido [] mi dicción era muy mala [] pero escuché mi voz en una grabadora [] y mi voz era muy buena [] también el color [] así que puse mi dedo entre la cabeza y la cinta de la grabadora y [] ¡el sonido era diferente! ¡Distorsión! Después cambié con el dedo la velocidad de la cinta en una grabadora sencilla y otra vez, la velocidad fue diferente.
La producción sonora de Henri Chopin se basa casi por completo en el uso de la tecnología, a diferencia de otros poetas y cantantes que desarrollaron técnicas extendidas con la voz; por lo que, para Chopin, la posibilidad de explorar ámbitos inauditos sonoros a partir del fonema, de la palabra, de la gesticulación sonora, es apenas una parte de todo el proceso, y tan indispensable como la proyección de la voz, es la fijación a través del micrófono, que incluso llegó a colocar en su garganta, en su esófago; un microscopio acústico que explora todos los sonidos que es capaz de emitir el cuerpo humano.
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