Marcha en defensa de la soberanía nacional en el día internacional de la mujer. Una marcha pacífica que se realiza exitosamente, a pesar de un acto de provocación montado por el Estado. Normalmente, durante una movilización de dimensiones considerables el arrío de bandera se suspende hasta terminado el mitin. El 8 de marzo, un enorme destacamento de marineros -muchos de ellos armados- se abrió paso entre los manifestantes, quienes respetaron el ritual de arrío en completo silencio. Ante esta muestra de la insensibilidad de quienes administran el país, los trabajadores mostraron unidad, disciplina, y respeto hacia los ´símbolos nacionales. Sin adiestramiento alguno, los manifestantes reunidos en el Zócalo dieron un ejemplo de coordinación en un momento de tensión extrema, mostrando así lo que es sabido: la lucha no se definirá con un episodio represivo. La ruptura del orden público es una aventura pasajera, si no se han generado las condiciones para generar y sostener un cambio amplio en el orden social.
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