El jueves 10 de marzo al mediodía, dos jóvenes en silla de ruedas no pudieron ingresar a la sede del banco Santander Río de San Isidro, por falta de rampas para discapacitados. Desde el banco la gente de seguridad les sugirió que se dirijan a otra sede que a varias cuadras si tenía rampa. Un empleado, ante la ausencia del Gerente, les dijo que tenían razón, peroque no podían hacer nada.
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