Teniente del batallón Durruti, estuvo preso en Miranda, donde además de hambre, padeció de piojos, sarna y tifus. Más de medio siglo después y sus noventaytantos años de edad aún conserva los mismos ideales y sigue peleando por ellos desde el sindicato CNT. En verdad es deesos compañeros que uno se alegra de haber conocido.
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