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Pablo Neruda y el Canto a la Pampa

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Uploaded by on Sep 16, 2009

"La tierra en la pampa, sin vegetación ni pájaros, ni animales, es un espectáculo en el que debemos dejar en lo recóndito o para siempre todas las gotas de sensualidad que ponemos al contemplar otros paisajes del planeta.

Allí está la tierra en su corte de diamante invisible, en sus repliegues de arena y extensión. Allí está la geografía pura, determinada en un paisaje extraño y abstracto, aéreo y terrenal. Desde allí bajan también los duros y dolorosos caminos del hombre.

Antes de la mina abandonada junto a un basural de latas y pedacería de hierro, porque lo demás el tiempo y el viento lo ha dispersado, está el antiguo de la mina. Estos cementerios de la pampa son todos iguales, un pequeño montón de cruces torcidas, desgreñadas, combatidas por el viento salitral. Rodeadas por una multitud polvorienta de papeles que un día fueron coronas.

No hay gran diferencia entre estos acerbos campo santos y las viviendas de los hombres. Allí desde antaño vinieron los cortejos de los duros pampinos caídos en el accidente,
los huesos triturados y quemados, los dedos crispados en la última labor. Los niños que no alcanzaron a sobrevivir, y las heroicas y gastadas de los hombres.

Toda esa raza tiene un pudridero abierto al viento y a las estrellas que le dieron la única belleza en este mundo.

Junto a los campamentos miserables, esta patria de cruces sin nombre y sin cercado es una etapa más, otro movimiento cumplido de labor dolorosa.

Por Mejillones, aletargado y olvidado en el centro de su grandiosa bahía, subimos hasta Calama. Al llegar a Calama, las altas luces de Pedro de Valdivia, suspendidas en lo alto de la sombra. Y más arriba aún la visión de Chuquicamata, iluminada y nocturna, elevada como una corona en la altísima atmósfera.

Ahí hablamos y proclamamos a Lafferte, ante cerca de diez mil obreros, reunidos en el recinto deportivo. Niños y mujeres escucharon de nosotros el desarrollo de los sucesos de aquel tiempo en Tarapacá, la historia de una masacre en Santiago y las noticias del mundo entero.

Dejando atrás el alto ripio de Chuquicamata, detrás de la cual el fuego perenne de los hornos, da a la ciudadela del cobre aun más fuertemente esa apariencia de inmenso rito, de pirámide verde, de anfiteatro de los dioses. Bajamos y en el camino de noche llegamos a un sitio de fervor inolvidable. Un campamento de los más olvidados y pobres, al Campamento de La Paloma.

Desde lejos en el camino vimos luces encendidas, eran antorchas. Antorchas torpemente hechas y un puñado de pueblo, un puñado de seres tostados de la Pampa, torpemente vestidos también, malamente ataviados, pero luminosos también como sus pobres y dulces antorchas.

Estaba toda la gente del campamento, eran un pocos centenares. Hombres y mujeres y sobretodo, por su presencia abundante y preciosa, niños, muchos niños. Esos niños milagrosos de la pampa, los niños mas inteligentes del mundo, con sus ojos chispeantes de fuego negro. Con sus pequeños rostros que se transformarán poco a poco con el trabajo en máscaras endurecidas.

Ellos comenzaron a cantar una canción que Lafferte y yo amamos como ninguna, una canción patética y solemne, una canción funeral de angustia y rebeldía. Es la Canción de la Pampa de Francisco Pezoa.

Cuenta en sus dolorosas estrofas, la Matanza de Iquique de 1906, para nosotros cobraba vida en ese sitio y en este tiempo, con la sangre recién derramada de la Plaza Bulnes, un tono más amargo, más terrible y doloroso.

Año tras año por los salares del desolado Tamarugal, lentos cruzando van por millares, los tristes parias del capital.

Cantando seguimos rodeados por los niños y las antorchas, hasta detenernos en la única calleja del campamento. Encuadrados entre las viviendas misérrimas, el grupo se hizo íntimo y unánime.

Desde entonces pensé que algún día, Paul Robeson, el gran cantor de los pueblos, pudiera dar con su voz, aquella sensación de soledad y de espacio, de dolor y de lucha que daba la canción de Francisco Pezoa. Por fin pude conseguirlo años después."

De "Pablo Neruda y ..............."

Transcrito y producido por:
Colectivo Luis Emilio Recabarren (LER)
www.luisemiliorecabarren.cl
Santiago, Chile

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  • proclama bien feo :S

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