En Puerto Rico, canta, vive y sueña un pequeño coquí. Pero al coquí no le gusta las cosas que pasan en su querida islita. Poco a poco la paciencia y esperanza del coquí disminuyeron, dando paso a una sed de cambio insaciable. El no poder cambiar las cosas que afectan su islita lleva al coquí a hacer lo único que sabe hacer: Cantar. Cantar las verdades de lo que la gente no quiere o no puede escuchar. Cantar las verdades bien encoquinao.
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