La agonía y la amargura de Jesucristo poco antes de morir se siente en cada esquina del Martes Santo. También el silencio. Los tres señalan el camino del Calvario que recorrió nuestro Señor poco antes de morir.
Y para ser testigos, los yeclanos se dirigen hacia la Iglesia Vieja. Y este día, de una forma especial son los niños yeclanos...
- Madre, ¿Y mi Farolico?
- ¡Papa, hazme un Farolico!
- Mira en casa de la abuela, que allí se quedo el año pasado.
Desde hace unos años, son los alumnos del Colegio de Ntra. Sra. de la Esperanza de Educación Especial los que confeccionan gran cantidad de Farolicos para la Procesión.
Otros, proceden de nuestros abuelos; son varias generaciones los que llevan acompañando al Señor del Martes Santo. Es una Procesión única en los anales de la Semana Santa Española. Varios centenares de niños, que con su inocencia acompañan la procesión del día de hoy. Lo que fue un sencillo traslado del Señor Yacente, se ha convertido en todo un espectáculo de luz, arte y sobre todo, como decimos en Yecla: "Una desorganización muy bien organizada". Hay que vivir ese paso de los niños, acompañados de sus padres, sus hermanos mayores o sus abuelos...¡Toda la familia!, y es que el Cristo Yacente, el que reposa sobre una fría losa muerto, ha congregado a su alrededor a todas las familias de Yecla...¡Pero no hay que olvidarlo; los protagonistas: Los niños con sus Farolicos!
Link to this comment:
All Comments (0)