Nos reunimos viejos y nuevos amigos y nos fuimos con una guitarra a una cueva de Sacromonte en una noche preciosa. Frente a nosotros estaba la poderosa Alhambra. Mientras refrescábamos nuestra sed hablámos de todo un poco custodiados por viejas fotos del maestro Mario Maya. Se trata de una de esas noches en las que uno se siente muy feliz de estar vivo. Más tarde nos uniríamos con la guitarra de Curro y con la flauta de su compañera en una noche inolvidable donde hubo cante y muchas palmas.
bonito
elsevy2 1 month ago
Magia de lugar!! Ole!!
claveloux 1 year ago
oleee esas parmicas guapas y esa cuevica mareee
golipen 2 years ago