El pirata Berberisco Barbarroja, apoyado por Solimán el Magnífico se había convertido en el dueño del Mediterráneo, suponiendo una seria y constante amenaza para Occidente y los paises de la cuenca mediterránea.
Había llegado el momento de actuar.
El día 2 de marzo de 1.535 partió de Barcelona una gran flota formada por más de 300 barcos, aportados mayoritariamente por España y en menor mediada por el Papa y los Genoveses, los cuales veian amenazado continuamente su comercio en el Mediterráneo.
Al mando de la flota se puso el Gran Almirante Andrea Doria.
La flota llevaba los ya conocidos y temidos Tercios Viejos con 50.000 hombres mandados por el Duque de Alba, si bien es cierto que el propio Carlos V se reservó la Jefatura suprema.
La cual no fue meramente simbólica, sino que participó activamente en la contienda.
El 16 de junio saltaron a tierra los Tercios Viejos para establecer la cabeza de puente y facilitar el montaje del campamento base.
Carlos V desembarcó el primer día dirigiendo personalmente el avance sobre la fortaleza de la Goleta, en la cual el pirata Barbarroja se encontraba atrincherado con sus hombres.
El 14 de Julio comenzó la batalla y más de 300 piezas de artilleria batieron , desde tierra y mar las defensas de la Goleta.
El Emperador con su escolta de nobles tomó el mando de los Tercios Viejos y se lanzarón sobre las brechas creadas por la artillería en las murallas.
El ataque fue fulminante.
Los Tercios avanzarón a sangre y fuego, las defensas cayeron y Barbarroja se vió obligado a huir precipitadamente.
El 20 de Julio, con un calor espantoso, Carlos V ordena el avance hacia la ciudad de Túnez.
La batalla se centro en la posesión de los pozos de agua próximos a la ciudad, en la que participó el emperador lanza en ristre.
Inmediatamente después tronaron los cañones y la toma de Túnez resulto más fácil gracias a la participación de miles de cautivos cristianos que lograron escapar y atacaron a los defensores por la espalda.
Carlos V permaneció en Tunez hasta el 17 de agosto para consolidar las defensas de su conquista.
El 5 de mayo de 1.536 el emperador, tras su triunfal recepción en Sicilia y Nápoles, entro en Roma donde celebro con su ejercito un triunfo semejante a los de la Roma Imperial.
¡Me cago en la puta! A los del s. XVI sí que no les tosían los piratas. Ya veis, cuando Castilla se cansó de los criminales del mar, marchó en su busca hasta Túnez para reventarles la puta cabeza. En Árgel se intentó sin suerte lo mismo, pero me quedo con la actitud: no se pagan rescates, a los piratas se les ahorca.
NicollBolas 2 years ago 6
@Bleich7 ¡Viva España! Por una Europa libre.
marcssnch 1 year ago