Una característica de los bancos en México es el pésimo servicio que ofrecen a los usuarios, y no sólo las altísimas e injustificadas tasas de interés y comisiones que cobran. Con frecuencia tengo que acudir a la sucursal de HSBC y siempre es lo mismo: una fila de no menos de 20 personas esperando turno, mientras que solamente un cajero atiende con toda lentitud. Junto a él (o ella) suele haber otro trabajador más, pero por lo general no atiende a los clientes. Es desesperante acudir a estas sucursales, pues lo mismo se repite. No soy el único que lo dice, en la fila la gente también expresa su malestar por esta situación.
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