Sobre la ejecución a mano armada de la defensora de los derechos humanos de los indígenas de la Sierra Norte poblana, Griselda Teresa Tirado Evangelio, aún existen cabos sueltos en el caso; los caciques de la zona, quienes han sido señalados "con temor" por la mayoría de la población como los homicidas, le han apostado al olvido del caso y a borrar de Huehuetla todas las huellas del trabajo político y social de Tirado Evangelio, ultimada el 6 de agosto de 2003. Su labor más importante se desarrolló en el Centro de Estudios Superiores Kgoyom y en la Organización Independiente Totonaca (OIT).
A lo anterior se añade que Jaime Esteban Castillo, defensor de Amelia Cruz Sánchez y Zamudio García Reyes, los procesados por el asesinato de la activista, el 27 de marzo de 2008, aseveró que hay inconsistencias jurídicas en el caso, cuyo móvil "pasional" se centra en la relación sentimental que tenía la abogada con un hombre casado, y no en las amenazas que por años recibió Tirado de los caciques locales, entre ellos el actual edil de Huehuetla, Víctor Rojas.
Texto tomado de: Jorge Machuca / Milenio Puebla
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