Unas copas, un cubo de basura, una señal de tráfico... todos los ingredientes para que este cocinero de la noche se guise un plato perfecto hasta que aparece el inoportuno portero de su casa y se lo malogra...
Observación: atentos a cómo le cambia la cara con la aparición del espontáneo, menudo angelito!
Algo normal en la vida de este personaje con la excepción de que esa noche había una cámara indiscreta (gracias Caco) inmortalizando uno de sus ya míticos "chows". En fin, "loco es su forma de vida"...
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