Después de pasar todo el invierno con nosotros, llegó la hora de su suelta, al fin se iniciaba una nueva primavera, sus compañeras vovlían como cada año a la península después de una gran migración. Recuperada totalmente este joven de águila calzada pudo volver a vivir libre. El Ardal sólo fue una estación de paso donde curarse y coger de nuevo fuerzas. Una satisfacción para todo el equipo que cada día trabaja para la recuperación de animales silvestres en heridos o débiles, ayudándoles a tener otra oportunidad para vivir en libertad y poder contribuir al entorno.
Muchas gracias por el trabajo que haceis.los que disfrutamos de la naturaleza y en especial de las rapaces os lo agradecemos.
EDEUNICO 2 years ago