Hasta Siempre Comandante Che Guevara - Rosario Central

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Uploaded by on Mar 7, 2008

HACER UN FUTBOLISTA
Hugo Gambini detalló en su libro El Che Guevara los inicios de la relación de Ernesto Guevara con el fútbol: "Leía las crónicas deportivas para informarse sobre los campeonatos profesionales de fútbol y como la mayoría de sus amigos eran adictos a los mismos clubes (Boca o River) Ernesto quiso elegir uno distinto. Cuando descubrió la existencia de Rosario Central, un club de la ciudad donde él había nacido, adhirió fervorosamente a su divisa. A partir de ese instante le encantó que le preguntaran '¿ De qué cuadro sos?', porque le daba la oportunidad de responder con cierta altivez: 'De Rosario, de Rosario Central. Yo soy rosarino'. Él era rosarino y defendía su identidad...".

En esos años, Guevara tenía un ídolo en ese Central que imaginaba más de lo que conocía. Era Ernesto García, quien después brilló como puntero izquierdo en Racing. A García se lo conocía con el seudónimo de Chueco, pero también tenía otro apodo capaz de encajar con inclinaciones, aunque futuras, de Ernesto. Le decían "El poeta de la zurda". Acaso una vocación temprana por la rebeldía sumó otra singularidad en la biografía futbolística de Guevara.

Ernesto Guevara padre dio cuenta de otra anécdota futbolística: "Estando en el Sierras Hotel de Alta Gracia, cuando mis hijos Roberto y Ernesto aún eran niños (ocho y once años) un íntimo amigo mío les preguntó a modo de broma: '¿A que no saben los nombres de los jugadores de Boca?'. Cuál no sería la sorpresa de mi amigo cuando los dos al unísono le fueron dando a toda velocidad los nombres de los once jugadores. Las personas allí presentes se reían a carcajadas al comprobar la rapidez con que habían contestado la pregunta; pero lo que no sabían los que escuchaban es que además podían dar de memoria los nombres de los jugadores de River, de Racing, de Tigre y de la mayoría de los cuadros de primera división. Y es que realmente el fútbol los apasionaba".

Su existencia como jugador resultó acotada. El límite previsible fue el asma. Igualmente, ratificando su determinación de andar contra más de una lógica, siempre realizó todo lo posible para que la respiración complicada no lo dejara fuera de la cancha. Un poco por decisión y otro poco por necedad, fue arquero, el puesto que menos movilidad le exigía y con el que tenía el inhalador a menor distancia. Quienes evocaron sus actuaciones destacaron que lo que más le gustaba era revolcarse por el suelo.

Guevara era un arquero gritón, preocupado por dominar con su voz los oídos de sus defensores. En Alta Gracia a uno de sus equipos lo bautizó "Aquí te paramos el carro". Cuando creció un poco, se integró a un equipo del pueblo cordobés de Bouer. Allí tenía una función adicional al cuidado del arco. Ocasionalmente, se le asignaba la persecución personal del mejor futbolista adversario. Guevara no era un virtuoso pero sí un tenaz. No era un gambeteador sutil pero poseía mucha fuerza y una capacidad de concentración extraordinaria. Marcar al rival más difícil no le permitía lucirse pero era una ayuda para su equipo. Por entonces, estaba dispuesto a subordinar su papel personal a la necesidad del conjunto. Nunca abandonó esa tendencia.

Leíste bien pingüino pechofrio sinaliento:"NUNCA ABANDONÓ", nunca abandonó... no podía haber sido otra cosa que CANALLA!

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