Dos amigos se encuentran a tomar un café. Se pasan el atardecer y una buena parte de la noche conversando de una manera típicamente argentina. Se cuentan intimidades, discuten política y filosofía, se cuentan libros leídos, evalúan técnicamente a todas las mujeres que pasan por la vereda, hablan de cine, de música, se hacen acordar de cosas que vivieron juntos...
Durante toda la conversación hay un único elemento que aparece constantemente: el chiste.
Chistes inventados en el momento o transmitidos a lo largo de la historia por generaciones y generaciones de argentinos en cafés. Se ríen de casi todo y cuando lloran, interrumpen al llanto para reírse y después siguen.
Durante todo ese tiempo construyen sobre la mesa del café un mundo mucho más lindo, más justo, más honesto, sin guerras, sin odio racial, étnico o religioso, un mundo más culto, donde la vida no pesa y cuando al fin llega la muerte con su guadaña y su capa negra, se lleva espíritus en paz, que la hacen reír con los chistes que le cuentan.
Y después de construir ese mundo, se ríen de él.
me gusta esta mezcla d cafe y musica
rocioschnettler 1 year ago