El olor a podrido atrae a las aves carroñeras. Hace varios meses el Ayuntamiento puso en funcionamiento el mecanismo de aprobación del PGOU: el territorio se ha puesto en venta,al servicio de caudales e intereses privados. Desde entonces, la comunidad de los buitres ha aumentado en Valencina.Vuelan en círculo, y se posan pacientes sobre las vallas publicitarias de las inmobiliarias. Ayer volaban sobre nuestro cielo. Desde arriba tienen una vista panorámica de los bocados que habrán de repartir: los despojos del parque arqueológico, la exquisita loma que desciende hasta Torrijos, el cerro del mármol, el olivar, las cañadas y veredas. Cuando se vayan los buitres será señal de que nada queda: el hormigón tiene algo de aséptico, y aquí nos quedaremos los habitantes de Valencina, los nuevos que llegarán por miles y los de siempre, sumidos en el mal sueño del nuevo orden inmobiliario.
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