La financiación pública que puso muletas a la apuesta de Spanair durante unos años y que se ha tragado 250.000 millones de pesetas es la misma que está asfixiando la economía de miles de empresas, muchas de ellas viables -a diferencia de Spanair-. Y no a la espera de subvenciones, sino de algo mucho más doloroso: el pago de facturas pendientes.
¿Cuántas empresas y empleos se podrían haber salvado si ese dinero se hubiera empleado de otra forma? Nunca lo sabremos, está claro, pero al menos debería servir de experiencia...una lección demasiado cara. Esperemos que al menos quede en la memoria de sus responsables.
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