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Enseñar a vivir la virtud de la prudencia 2/3

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Uploaded by on Mar 16, 2011

Imaginemos que estamos esperando un taxi fuera de un restaurante y al igual que nosotros hay otra persona esperando también un taxi y resulta evidente que esa otra persona pesa quizá más de 150kg y su figura es la de un individuo totalmente obeso. Bueno pues, aun cuando la prudencia se logra a través de conocer la verdad y reflexionar sobre ella para tomar decisiones, pensemos honestamente si realmente es necesario acercarnos a esa persona y decirle que esta muy gordo y que tiene un sobrepeso terrible. Si lo hiciéramos no estaríamos diciendo ninguna mentira pero estaríamos siendo totalmente imprudentes porque nuestro acto de decírselo no parece estar motivado en el amor ni persigue un objetivo noble. Por situaciones como esta podemos reiterar que "el hecho de conocer la verdad no nos da el derecho a utilizarla para cualquier fin".

David Isaacs asegura que: "La Virtud de la prudencia es la que facilita una reflexión adecuada antes de enjuiciar cada situación y, en consecuencia, tomar una decisión acertada de acuerdo a los criterios rectos y verdaderos."

Santo Tomás ha llamado a la prudencia genitrix virtutum, que significa "madre de las virtudes."




Como bien lo expresa Isaacs, es evidente que esta virtud no es una tendencia a no comprometerse por si acaso el asunto sale mal, aunque haya personas que no se plantean ningún tipo de finalidad en sus vidas y pasan su tiempo y gastan sus esfuerzos «protegiéndose» de la responsabilidad de asumir su propio ser. La negligencia y la imprudencia son vicios en contra de la virtud de la prudencia.

Para Pieper la virtud de la prudencia es cognoscitiva e imperativa. Aprehende la realidad para luego, a su vez, "ordenar" el querer y el obrar.

Realmente, sólo hay un motivo para ser prudente: el deseo de hacer coincidir las decisiones que tomamos y la actuación correspondiente con el fin deseado. La virtud de la prudencia necesita de un cierto desarrollo intelectual. Se trata de discernir, de tener criterios, de enjuiciar y decidir.

Para conocer la realidad, en primer lugar hará falta querer conocerla y reconocer que no se está en posesión de toda la verdad. La persona autosuficiente y soberbia puede considerar su propia capacidad de conocer la verdad tan superior que no necesita poner en duda sus propias apreciaciones iniciales ni intentar corroborar la información que puede tener.




Pieper dice: prudente puede ser solo aquel que antes y a la par ama y quiere el bien, mas sólo aquel que de antemano es ya prudente puede ejecutar el bien. Pero como, a la vez, el amor del bien crece gracias a la acción, los fundamentos de la prudencia ganan en solidez u hondura cuando mas fecunda es ella.

Podria pensarse que el hombre prudente es el que nunca se equivoca, porque nunca toma una decisión. Eso es falso. El prudente es el que sabe rectificar sus errores. Escrivá de Balaguer lo explica así: "Es prudente porque prefiere no acertar veinte veces, antes que dejarse llevar por un cómodo abstencionismo. No obra con alocada precipitación o con absurda temeridad, pero asume el riesgo de sus decisiones, y no renuncia a conseguir el bien por miedo a no acertar"

El sabio de corazón será llamado prudente, se lee en el libro de los Proverbios. No entenderíamos la prudencia si la concibiésemos como pusilanimidad y falta de audacia. La prudencia se manifiesta en el hábito que inclina a actuar bien: a clarificar el fin y a buscar los medios más convenientes para alcanzarlo.

Pero la prudencia no es un valor supremo. Hemos de preguntarnos siempre: prudencia, ¿para qué? Porque existe una falsa prudencia —que más bien debemos llamar astucia— que está al servicio del egoísmo, que aprovecha los recursos más aptos para alcanzar fines torcidos. Usar entonces de mucha perspicacia no lleva más que a agravar la mala disposición, y a merecer aquel reproche que San Agustín formulaba, predicando al pueblo: ¿pretendes inclinar el corazón de Dios, que es siempre recto, para que se acomode a la perversidad del tuyo?.
http://www.escrivaobras.org/book/amigos_de_dios-punto-85.htm
David Isaacs es profesor ordinario de Educación en la Universidad de Navarra. En 1974, el profesor Isaacs escribió sobre la educación de las virtudes humanas en lo que fue, seguramente, el primer aporte de lengua castellana al tema de la educación de los valores. Hoy se ha extendido a la enseñanza mundial la preocupación por este tema. La educación de las virtudes humanas sigue teniendo tanta vigencia como en 1974, ya que la naturaleza humana no cambia y los jóvenes siempre van a necesitar desarrollar sus virtudes para ir alcanzando progresivamente una mayor madurez humana. Ahora las reflexiones del Prof. Isaacs, en video, en un diálogo con la periodista Elica Brajnovic.
http://www.escrivaobras.org/result.php?page=1&search=prudencia&point=...
http://www.es.josemariaescriva.info/search.php?search=prudencia

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Education

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  • Excelente. Me sirvió mucho la informacion contenida aquí.

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