El Decreto 6/2010 no sólo "atropella", al empleado público sino que tiene una incidencia en el servicio que se le ofrecerá a los andaluces. La imparcialidad y objetividad que tiene un empleado público frente a la ausencia de ésta que tiene una persona que ha entrado a dedo, sin pasar por un proceso selectivo limpio como han pasado todos los opositores, es importante para que el ciudadano no corra riesgo en la tramitación de cualquier procedimiento administrativo
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