En España más de cien mil personas conviven con el VIH y el sida, todas con su propia historia de valentía y lucha. En un 30% de los casos aparece como efecto secundario del tratamiento antirretroviral la lipodistrofia, una redistribución anómala de la grasa. Existen diversas variantes, pero la más estigmatizante es la lipoatrofia facial que consiste en una pérdida de la grasa subcutánea de la cara que acentúa los rasgos óseos y que puede llegar a ser muy traumática.
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