Los dos ladrones crucificados junto a Jesús ya están en sus cruces. Los soldados y el resto del personal que los han levantado sobre los maderos se han largado a buscar al auténtico protagonista.
Se han quedado solos. Los ladrones se saben personajes secundarios ante la importancia del que está por llegar. Ni siquiera le conocen, pero han oído tanto de él, que esperan ansiosos su llegada..., su actitud ante esta dura prueba, sus palabras... Uno es un incrédulo, el otro, alberga alguna esperanza en su incierto futuro... El tiempo sobre la cruz se hace lento, quizá eterno...
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