Siempre supe que iba a cruzar el Atlántico. Nunca imaginé que fuera a remo.
Creía que era una aventura muy bonita, entrañable, un contacto con la naturaleza, con el medio...
Un día, en el parque de bomberos voluntarios de Adeje, se me ocurrió preguntarle a uno de los compañeros, Francisco Korf (Pancho), si quería irse a América remando conmigo y, tras mirarme un poco de lado, me dijo: "Sí, me parece una buena idea". Fué un compañero inseparable e insuperable.
Toda aquella persona que se vinculó, entregó lo mejor de sí. Y se notó: médicos, psicólogos, preparadores físicos, astilleros... más de cien personas se vincularon. Te da... Te queda la sensación de que cuando tienes ilusión, contagias esa ilusión a la gente, y la gente se impregna y a todo el mundo le gusta estar ilusionado. Entonces, se vinculan y entregan lo mejor de sí.
Sabía que íbamos a llegar: O se hundía la embarcación, o la embarcación llegaba a América.
Cuando los delfines se acercaban y navegaban junto a nosotros durante horas, surfeando las olas con ellos, era un momento de conexión y de fusión... pues, no se, con... con... el todo.
Cuando nos pilló la cola del huracán Michelle, unas olas bastante grandes nos hacían surfear la embarcación a diecisiete nudos, que diecisiete nudos, para una embarcación a remo, es volar. Nos desvió doscientos Kilómetros de nuevo hacia Tenerife. En esos momentos estas muy bajo de moral.
Sobresaltado, salí y vi a mi popa un velero de unos veinte metros de eslora, de largo. Yo estaba convencido de que era un barco pirata. Realmente me acongojé. Dije: "Éste es mi fin". La sensación que me produjo saberme en mis últimos minutos de vida fué escalofriante. Decir: "en breve, ya, habré perdido mi vida". Realmente sentí esa sensación. Es una sensación desagradable. Horrible.
Resultó ser que era una embarcación de la organización. La sensación de alivio que te supone cuando te dicen "Qué tal estais" es un contraste tan abismal... Pero realmente fué uno de los momentos de mayor miedo. Creado por mi imaginación, pero muy real. Existen muchos piratas todavía. No son los piratas de parche en el ojo y pata de palo de las películas. Son desalmados que te matan, te saquean la embarcación y la hunden.
El día de la llegada fue el más feliz de mi vida. Ves que realmente vas a llegar vivo y que has cumplido ese reto que parecía para muchos inviable.
Cuando uno hace un reto, uno cumple un sueño de esta envergadura, pues realmente te crees que puedes cumplir con cualquier otro sueño que te propongas. Y eso te da mucha seguridad y a la vez te hace sentir que no debes hacer lo que no quieres. Solo debes hacer y luchar por aquello que quieres.
no llevarias un motor ?
miguellangre92 3 years ago
Increible.
CaRlOstthesurfer 4 years ago