Originariamente, The Bells fue un tema compuesto por Jeff Mills en el año 1994 con la ayuda de una Roland TR-909 y un teclado Yamaha DX100 y para el que apenas empleó tres horas de su tiempo. Sin embargo, el mago de Detroit no parecía muy contento con el resultado del mismo.
Tuvo que ser su fiel público europeo (concretamente el belga) el que le convenciera de su valía en una pista de baile en 1995. Un año después, Jeff Mills prensaba por fin en vinilo las primeras copias de una canción que, poco a poco, fue convirtiéndose en lo que es hoy: el tema electrónico más famoso de la historia (con permiso de Kraftwerk y Depeche Mode).
En la actualidad, The Bells tarda unos 37 segundos en hacer reaccionar a la gente (que parece volverse loca en cuanto reconoce su melodía) según distintas mediciones y se ha convertido en un recurso fácil tanto para DJs en apuros como para remezcladores escasos de ideas (el sello de Mills, Axis Records, llega a contabilizar cerca de 5000 remezclas no autorizadas de la canción al año).
Texto: redacción heineken.es
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