La borrachera...
el calor insoportable de los focos...
el whisky subiendo por el esófago en cada grito...
el público pidiendo sexo explícito...
adrenalina...
la altura del escenario... vértigo!
Todo ello traiciona al subconsciente y a veces, un brote de lucidez instantáneo acude cada tres conciertos. No es el caso que se presenta en el siguiente documento gráfico.
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