(Marcelo Viñas, 2004)
En los últimos años la agricultura argentina aumentó su producción a niveles nunca antes imaginados gracias al cultivo de soja y a un paquete tecnológico intensivo que tiene a la siembra directa y a los primeros avances de la biotecnologìa agrícola en su centro y ha generado cambios sociales, económicos, culturales y financieros.
Ese modelo que viene creciendo desde principio de los años noventa, y que aún hoy sigue expandiéndose ilimitadamente de la mano de las demandas externas de commodities y las presiones internas por seguir en ese rumbo, ha presentado las primeras fisuras y cuestionamientos. Entre ellos emergen claramente los efectos indeseables de un proceso altamente concentrador de la riqueza nacional y expoliativo de sus recursos naturales sin resguardo ni recuperación.
Hambre de soja, del cineasta Marcelo Viñas, desnuda con claridad los efectos ambientales, sociales, culturales y hasta nutricionales, que provocan en un país que ha decidido dedicarse a la explotación de bienes primarios para la exportación, mientras pone en riesgo su propia soberanía alimentaria. El film muestra asimismo, con su ojo crítico, los impactos que el modelo ha pretendido ocultar pero también los motivos, por los cuáles, un sinnúmero de productores se dedican a seguir este camino.
Les vendieron la idea de que la Soya necesita de agroquimicos y que desmineraliza la tierra, ahora culpan a la Soya de lo que esta pasando, que no se han dadpo cuenta de que lo que han hecho es envenenar la tierra con el Roundup que aplican y siguen siendo esclavos cada vez mas de Monsanto, ademas vuelven a votar por la misma presidenta
macl2894 5 months ago