En esta simulación, con imágenes, puede comprobarse que al comulgar con la mano, muchos fragmentos invisibles a simple vista se desprenden de la Hostia y van a parar al suelo, por lo que la Comunión con la mano es un sacrilegio silencioso y multiplicado por miles de veces en todo el mundo. Pedimos a los responsables de la Iglesia que aceleren el proceso para regresar a la forma tradicional de comulgar (en la boca).
Simple y sencillo: Nuestras manos NO han sido consagradas para tal privilegio, en cambio las de los sacerdotes y ministros sí. Cualquier "pero" va contra lo establecido, por ende es anticatólico y anticristiano.
Bendito sea S.S. Benedicto XVI por regresar las cosas como son.
3aver 2 months ago