Parte I - Aunque nuestros ministros litúrgicos se sientan un poco vacíos y cansados por los trajines de la Semana Santa, hoy, mas que nunca, no pueden manifestar este cansancio en las asambleas litúrgicas. Por el contrario, el ministerio más importante es el de la hospitalidad. Todos han de ser hospitalarios: desde el sacerdote o predicador que proclama con esperanza la vida resucitada del Señor, hasta los músicos que entonan sus aleluyas con alegría y distinción. En algunas parroquias, el consejo pastoral confecciona una tarjeta que se entrega a todos los que se unen en oración en la Iglesia para invitarles a regresar cada domingo o para preguntarles si quieren ser visitados en sus hogares. La Vida del Señor Resucitado debe reflejarse en todo lo que la asamblea ofrece en este día de Pascua de Resurrección.
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