Historia del rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada / Luis de Mármol y Carvajal
Capítulo XXVIII
Publicado el bando y hechas otras diligencias en el alojamiento de Santa Fe, así para apretar a los moros como para reducirlos, don Juan de Austria pasó con su ejército a Terque ; y siendo informado que en Fínix había algunos moros y turcos berberiscos con los de la tierra, y que hacían daño a la parte de Almería, envió contra ellos a Jordan de Valdés con dos mil infantes, y a Tello González de Aguilar con las cien lanzas de Écija, ordenándoles que diesen antes que amaneciese sobre el lugar, y procurasen degollarlos, porque los otros temiesen y se apresurasen a tomar el buen consejo. Partieron del alojamiento cuando anochecía, y caminando de noche, llegaron a hora que pudieran hacer efeto si las diligentes atalayas y centinelas de los moros no los sintieran y fueran a dar rebato; por manera que cuando nuestra gente llegó, ya los moros iban la sierra arriba con las mujeres por delante caminando cuanto podían; y poniéndose la caballería en su —337→ alcance, pelearon un buen rato con ellos, hasta que cargó la arcabucería y los desbarataron y mataron. Murieron al pie de cien moros, y captivaron cuatrocientas mujeres. Y pareciendo a los capitanes que no era bien meterse más adentro en la sierra, porque los enemigos apellidaban la tierra y se rehacían, dieron vuelta hacia el lugar, y entrando dentro, le saquearon; y cargados de despojos, con mil cabezas de ganado que pudieron recoger de presto tornaron aquel mesmo día bien tarde a Terque .
A este alojamiento vino don Alonso de Granada Venegas, que, como atrás dijimos, le había enviado a llamar don Juan de Austria para que tratase el negocio de la redución con los moros; y vista la respuesta de Aben Aboo a su carta, se le mandó que continuase la plática que había comenzado con él, y le volviese a escrebir en el negocio. El cual despachó luego un morisco con otra carta, en que le decía que conforme a lo que le había escrito los días pasados, con el deseo que tenía de excusar tan gran perdición como la gente de aquella tierra traía, se había dado la priesa posible en suplicar a su majestad usase con ellos de clemencia, entendiendo lo mucho que deseaban reducirse a su servicio y ponerse en sus reales manos; y que para efetuar aquel negocio, como se lo había prometido, había venido a Terque , y deseaba verse con él y con el Habaquí, y con las demás personas que quisiese, y donde él señalase; porque habiendo tantas largas de su parte, en cosa que sólo aquel remedio les quedaba para no ser muerte general, no podía don Juan de Austria dejar de darse la priesa que era justo para ejecutarla en todos con mucho rigor: por tanto, que se aprovechase de tan buena coyuntura, pues teniendo la espada en la mano, deseaba también usar de la clemencia que su majestad les concedía, como lo habían entendido por los bandos que se habían publicado.
Que horror!!!
ciguenita 1 year ago
No da tiempo a leerlo! Hay q ir dándole al pause.
Ivibabuina 1 year ago