En consideración a las condiciones climatológicas y a que nuestro metabolismo parece tener más en común con los reptiles de sangre fría que con los mamíferos de sangre caliente, decidimos que lo mejor era dividir el recorrido en etapas cortas que no pasaran de 250 kilómetros diarios de manera que el padecimiento no fuera tanto.
Dicho y hecho, salimos de Gaziantep bajo un torrencial aguacero y durante un rato incluso disfrutamos de la marcha, pero al cabo de un par de horas el agua había logrado colarse por más de una parte y el frío empezaba a hacer mella no solo en la carne sino en el espíritu también. De manera que míseros 160 kilómetros luego de haber partido nos vimos derrotados y obligados a buscar un refugio para calentar la osamenta.
Hola, muy buen video. Una pregunta, es cierto que ya está todo seco?? no se si estando ya todo seco merece la pena ir a Pamukkale. Que me recomiendas? gracias.
Sunako103 8 months ago