La chica que quería ser dios
El teatro concebido como memoria, como reactualización, como representación de aquello que la vida tiene de irreversible puede proporcionar al actor el divertimento de vivir vidas y eventos prestados. Esa impostura es su delicia. Pero el teatro, como el arte en general, desdeña la dicha y la fortuna, no son sus tópicos. Sólo parece preocuparse por "la falla", por aquello que no funciona dentro de un orden natural o cultural. Sylvia Plath en ese plano es un desnivel interesante para traer a escena. Por lo que la vida y el teatro tienen de trágicos.
<3
EduardMontoya 10 months ago