http://www.artehistoria.com/historia/videos/664.htm
El Londres victoriano era la ciudad más grande y espectacular del mundo en su época.
En plena Revolución Industrial, la ciudad y sus habitantes experimentaron tanto sus beneficios como sus desventajas. Londres era una ciudad inmensa, que había crecido de forma muy rápida desde el millón de personas que la poblaban en 1800 hasta los 4 millones y medio a finales de la centuria. La creación de la comunicación por ferrocarril en 1838 aceleró el proceso de desplazamiento de miles de personas hacia la capital.
Las nuevas necesidades económicas hacían necesario el establecimiento de áreas dedicadas a la industria o al comercio a larga distancia. Al mismo tiempo, la abundante mano de obra que cada año se desplazaba a vivir en la ciudad hacía que Londres creciera de manera rápida y desordenada. Así, junto a zonas lujosas como las calles Oxford o Regent, que prolongaban la ciudad hacia el oeste, nuevos muelles servían de punto de intercambio comercial para las mercancías llegadas de todo el mundo.
Tan descomunal crecimiento y el hecho de convertirse en el eje del comercio mundial, convirtieron a Londres en una ciudad con grandes áreas en las que predominaban la miseria y la inmundicia, como reflejó espléndidamente Dickens en sus novelas.
El desarrollo industrial no mejoró de manera inmediata las condiciones de vida de sus habitantes. Hasta la segunda mitad del siglo XIX, los residentes tenían que beber agua recogida directamente del Támesis, en tramos cercanos a las alcantarillas de la ciudad. Varios brotes de cólera ocurridos a lo largo del siglo XIX, junto con el denominado Gran Hedor de 1858, que motivó una interrupción de las actividades del Parlamento, movieron a la población a pedir obras de acondicionamiento y mejora.
Después de 1832, los coches de alquiler fueron gradualmente reemplazados por el omnibus, que permitía mayor carga de pasajeros y facilidad en el transporte.
Para permitir albergar a una mayor cantidad de población en un espacio económicamente más valioso y escaso, los edificios fueron ganando altura y construidos más próximos entre sí. Al mismo tiempo, las viviendas más populares vieron reducido su tamaño, cobijando en su interior a un mayor número de personas.
Las zonas burguesas, por el contrario, contaban con mejores infraestructuras urbanas y planificación, siendo común en ellas la existencia de parques, escuelas y edificios de bella factura, representativos de la pujanza económica, política y cultural de una clase social en pleno momento de auge.
"Londres es tan feo y tan brutal y ha reunido tantos aspectos oscuros de la vida que resulta casi ridículo hablar de él como un amante de su querida y casi frívolo aparentar ignorancia acerca de sus crueldades y su degeneración", escribe Henry James...
IsmaelRedDragon 1 year ago
Umm, quien hubiera podido conocer el Londres victoriano de finales del S. XIX con sus populosas calles como Fleet St, sus majestuosos parques, la arquitectura Gótica victoriana, las luces de gas, los Hansom cabs, Whitechapel y Jack, beber absenta con unas gotitas de láudano, Dr. Jekyll y Mr. Hyde en el Lyceum, etc,etc,etc.
Ya podrían ponerse las pilas los físicos para inventar La Máquina del Tiempo, que más de uno sabríamos como darle un buen uso, je,je,je.
Arkham1888 2 years ago
Por favor, más Inglaterra victoriana!!! estupendo documental.
stitch888 3 years ago