Molinos de agua en el Valle de Huebro. Algunos datan del año 1800. Su peculiar morfología se sustenta en la necesidad de dotar al agua de la suficiente fuerza con la que poder mover los alvéolos y engranajes que transmitirán el giro a la rueda del molino. Para ello, se recoge el agua de una acequia que discurre por la ladera y se la extrae por otra acequia perpendicular a la primera, alejándola (sin perder altura) de la ladera. Avanzando hacia el valle se construye una torre por la que se deja caer el agua con la suficiente fuerza para hacer funcionar el ingenio hidráulico. Una curiosa tipología de molienda del grano que tendremos posibilidad de descubrir en este sendero.
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