La Biblia habla más de problemas económicos de lo que pensamos. Abraham, Moisés y Job sufrieron escases; los seguidores de David eran perseguidos por sus. La Palabra nos demuestra cómo el Señor levanta financieramente a Sus hijos sin necesidad de bancos y bolsa de valores. Si nuestra esperanza estuviera depositada en Él, seríamos prosperados rápidamente.
Pelea por tu sanidad aunque te digan que morirás. Cree que puedes hacer crecer tu negocio para dar trabajo a más personas. Ten fe porque puedes vender en otros países ese producto que vendes en tu país.
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