Una señal maravillosa que el Señor Jesús hizo en Betesda (conocido también como Betzatá), en Jerusalén. Un milagro con significado especial porque no solo denota la divinidad de Jesús sino también testifica de su amor y compasión para con los hombres, y en este caso con un paralítico que estuvo allí 38 años esperando ser sanado (Juan 5: 1-18). Una historia difícil que habla de la relación pecados-enfermedades que (como en otros lugares de la biblia se ve) no se puede generalizar.
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