31er. Encuentro Entrerriano de Teatro. Elenco rotativo de la U.N.E.R. de Paraná, Entre Ríos.
Todos intentamos ser monógamos. Nadie lo consiguió. Fue cosa de tiempo. Nos cambiamos de partido político, de barrio, de amigos, de auto, de esposa. No reconocimos a nuestra pareja y hasta nuestros hijos de pronto nos resultaron extraños. Hablamos de la lealtad como un paraíso perdido y la soledad se convirtió en lo único sólido. Más solos que nunca atravesamos el fin de siglo, como embarcados en restos de utopías fracasadas que flotaban a duras penas en el flujo sobreacelerado de los acontecimientos. ¿Dónde vivimos? ¿Con quién? ¿A qué dios le solicitamos clemencia? ¿Dónde, en qué mar-cha o concentración celebramos alborozados no sé qué triunfo político o deportivo? ¿Qué fue lo que protestamos tanto? ¿Dónde trazamos la línea oscilante de lo intransable? En esta aparente comedia casi no pasa nada, como en todas las vidas nuestras, esperando alguna vez que llegue lo magnífico, la revolución, el progreso o el amor de la vida, el orgasmo múltiple o la quiniela. Algo que desmienta quienes somos, pequeños soñadores de barrio, diminutos traidores de cada día. Pequeñísimos burgueses, que no debimos dejar de ser quizás lo que fuimos. ¿Dónde estamos? Tan lejos de casa. Una vez fuimos niños y todo era el futuro. La infidelidad en la edad media de la vida quizás tenga esos últimos resquicios heroicos, la oportunidad de ser otro, una novela que siempre suponemos vive alguien distinto. Quizás sea ira, despecho, pasión, una guerra en miniatura, una leyenda para la sobremesa. En tiempos donde todo heroísmo es arrasado, tal vez sea importante pensar si la monogamia es la última utopía, el amor pleno, la sexualidad plena, esas cosas que tapizan las revistas del corazón y los programas televisivos. El modelo made in USA, los "family values" luchando contra el romanticismo a la europea, el furor decimonónico que engendró todas la vanguardias, hoy, quizás, reverdeciendo laureles entre el desprestigio de los letrados. Monogamia tiene todo eso sepultado, es trivial, corriente, defiende el derecho a que la ternura sea un relato mayor, es una dramaturgia menor de energías menores, intenta sostener en el diálogo banal la solemnidad de la tragedia. Los personajes pudieron ser payasos, alguna vez cada uno intentó un imperio. Hablan de amor y no pueden. Quizás ése sea el tema mayor de una escritura contemporánea. Saber que de las cosas serias no se puede decir nada seria-mente. Quizás por eso la comedia. El humor tenue. La anécdota extinguida, la sonrisa. A ver qué pasa.
(Marco Antonio de la Parra)
muy bueno..........ojala vendrian a USA.
Salu2 (El Flaco).
putarraco10 1 month ago