Adentro es austero, sin pretensiones. Abandonó el símil aluminio del Compass en la plancha y todo es de plástico rígido sin inyectados, por lo que no da la mejor sensación de calidad. El instrumental es sencillo, de lectura clara y con reóstato.
El equipamiento de confort es la zona oscura del Patriot, con algunas ausencias difíciles de explicar en un aparato de más de 30.000 dólares, como las del climatizador y los sensores de lluvia y de estacionamiento. Ofrece, sí, pack eléctrico, un buen equipo de audio con CD, MP3 y entrada auxiliar y respaldo regulable para las plazas traseras. Para terminar con la dotación, en seguridad es completo, con cuatro airbags, apoyacabezas delanteros activos, controles de tracción, estabilidad y balanceo, faros antiniebla traseros y ganchos ISOFIX.
Atrás pueden ir dos personas con absoluta comodidad, de lo mejor, y un quinto está un poco más limitado pero también va.
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