Hay un triste gemir
de la brisa al pasar.
Soberano"El Amor"
me permite pensar
un crepúsculo azul
que me inunda de azahar
con un suave perfume a naranjo.
Yo no sé que pasó
que perdí su querer
y el poema de amor
ya jamás pudo ser;
presentí su partir
y hoy presiento el volver,
bajo un leve perfume a naranjo.
Tardes del Tucumán,
las he visto morir,
y adorando su azul
y su intenso carmín,
yo besaba su piel
bajo un cielo febril,
empapado en perfume a naranjo.
Hace mal recordar
ese sueño de amor,
he bebido su miel
y el placer fue dolor;
y en sencilla humildad
aceptando su adiós,
me quedé sin perfume a naranjo.
Donde quiera que estés,
en serena actitud,
piensa en mí que no sé
soportar esta cruz.
Te amaré como a Dios,
con total plenitud,
renaciendo el perfume a naranjo.
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