Para el materialismo filosófico el concepto de ciudadanía tiene un carácter político y, por tanto, está íntimamente vinculado al concepto de nación política. Esto hace que se produzca una completa contradicción entre la idea de ciudadanía y la idea de Humanidad o de derechos humanos. Se es ciudadano de una nación política concreta, pero no se es ciudadano del mundo, y se tienen derechos por pertenecer a una nación política concreta, pero no por pertenecer a la Humanidad. En este sentido, las ideologías que pretenden sustituir la ciudadanía española por la sublime ciudadanía europea, por las ciudadanías de naciones fraccionarias (Vascongadas, Cataluña, Galicia...) o por la pertenencia a una metafísica Humanidad, sea ésta tanto de signo socialdemócrata (el ideal de la Humanidad krausista) como de signo católico (la ciudad de Dios agustiniana) lo que están haciendo es torpedear la unidad de la nación española.
http://www.teatrocritico.es/pro/tc58b.htm
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