No juzgar, sino salvar, es la característica de quien sigue a Cristo. Lo ha observado el padre Raniero Cantalamessa, capuchino, Predicador de la Casa Pontificia durante la primera predicación de Adviento. Las tres meditaciones de Adviento se detuvieron en la naturaleza y la tarea del sacerdocio, a partir de los escritos de San Pablo, encuadrados en el ámbito del año sacerdotal en curso. El Padre Cantalamessa observó que la simpatía, el sentido de solidaridad, la compasión hacia los demás son las partes características de la vida sacerdotal. Con la condición de tener muy claras las prioridades, los valores de fondo que se obtienen directamente del Evangelio y de la inspiración a la obra de Jesús.
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