El Tribunal Supremo de Puerto Rico no cumplió con su deber de proteger y hacer valer los derechos del pueblo de Puerto Rico. Convirtiéndose en cómplice de Arturo Madero en el acto criminal de venderle nuestros terrenos de dominio público, ambientales y culturales. Acrecentado con su acción la desconfianza que el Pueblo tiene de esta institución. Siendo el deber del Tribunal Supremo aplicar la ley, al fallar en esto caerá sobre este cuerpo la responsabilidad de que el Pueblo sea el juez, aplique la ley y que enderece el derecho que los ricos y desarrolladores insisten en torcer. Como se demostró en la calle el pasado domingo 3 de agosto de 2008, en el que se convocó y se organizó una protesta con menos de 3 días de preparación. A la que el pueblo asistió y ha demostrado al sol de hoy que respalda la decisión del Tribunal del Pueblo sobre el corrupto y burgués Tribunal Supremo de Puerto Rico. ¡Demolición, AHORA!
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