El encanto de los Cuentos de Cipotes reside esencialmente en su pretensión de reproducir el lenguaje coloquial de los niños salvadoreños, un lenguaje que es ya urbano y callejero; utilizando siempre la metáfora, sólo que deformada en distintos juegos sintácticos, este lenguaje se alimenta de retahílas, refranes, deformaciones, cotracciones, neologismos. Son relatos verbales, que en su incontenible fluir arrastran la anécdota que es a veces tan inocente como intrascendente, pero por la misma apropiación del juego sinfín de palabras, no menos graciosa.
Son, pues, relatos contados en soledad por el niño, que se sabe sin auditorio, posible: El Cuento de Cipotes es la magia que provoca al adulto que hay en el fondo del niño para consolar al niño que hay en el fondo del adulto.
Link to this comment:
All Comments (0)