Un aproximado de 5.000 indígenas misquitos nicaragüenses y alrededor de 9.000 hondureños dependen de la pesca mediante buceo, oficio que emprenden sin el equipo ni el adiestramiento necesarios. Ante la carencia de otras fuentes de trabajo, los buzos deben arriesgarse en una actividad extremadamente peligrosa. Solo en Honduras, este tipo de pesca ha dejado a alrededor de 4.200 trabajadores lisiados y ha sido responsable de al menos 400 muertes.
A pesar de los beneficios millonarios que reporta esta actividad pesquera, los buzos que sacan el producto de los mares no tienen acceso a la salud, a la seguridad social ni a la justicia.
'A todo pulmón' narra el drama de los pescadores misquitos ante el abandono social y económico que sufren por la indiferencia de sus Estados.
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