6 de Septiembre 2011
Cortesía Notícias RCN
En una lejana e inhóspita vereda de Zapatoca, Santander, donde por naturaleza el suelo es estéril y es poco lo que germina, crece la semilla del saber. El único fruto de la escuela Paloblanco, el núcleo escolar más pequeño de la región y tal vez de Colombia donde hay una sola docente y un solo estudiante.
El insólito caso se torna extraordinario cuando a los únicos dos integrantes de la comunidad estudiantil se suma el tortuoso camino que hay que recorrer para llegar al plantel. Son cerca de 11 kilómetros de camino destapado. Aun así para Jesús David Núñez de 5 años parece tarea fácil.
Acompañado por su madre y su hermano menor, cargado a cuestas, todos los días el pequeño alumno sale de su rancho enclavado en el cañón del Chicamocha para caminar 20 minutos de trochas y matorrales.
Para la docente, él es el orgullo de su persistencia, de la más dignificante y responsable labor en sus años de maestra: formar al único depositario de su pedagogía.
En el centro educativo de la vereda paramito abundan los pupitres desocupados y sobran los salones de clases vacios, pero sobre todo hacen falta compañeros para Jesús David Núñez y más niños dispuestos a aprender de su única maestra las mismas lecciones que hacen muy aventajado y feliz al único estudiante de ésta escuela.
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