Pilar Rocafort, la madre de Fassman, compartía con su hijo el carácter extraordinario de ciertas facultades como el cálculo mental rápido. El hecho de tener en común con su madre facultades que les hacían únicos y extraños puede explicar la veneración que el hijo sentía por ella y el modo en que siempre se entendieron aunque, por ser los dos introvertidos y lacónicos, apenas se hablaban.
Fassman: Mi madre tenía unas facultades extraordinarias. Tenía una gran intuición. Era una mujer de una entereza de carácter fabulosa, fabulosa. Y yo recuerdo perfectamente que los campesinos del país venían a comprar durante todo el año. Compraban mercancía. Y pagaban el dia de la feria en que bajaban a vender los productos de la tirra, animales, etc. Y había una libreta grande, recuerdo, y mi madre iba apuntado todo: 67, 85, 37, etcétera, y cuando venían le decían: sume. Y no sumaba nunca. Hacía así rrrrrrrrrr 785,95. Exacto.
Espinás: ¿No sumaba?
Fassman: No sumaba. Mentalmente. Sumaba mentalmente.
Espinás: ¿No era una cuestión de rapidez visual?
Fassman: No, no. De cálculo mental. Una rapidez de cálculo fabulosa.
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