Hoy, 2010-07-09, hicimos una senda muy cartagenera, desde los Juncos subimos a la Ermita del Monte Calvario, en el Cerro de San Juan. El encargado del lugar, Tomás, un estupendo tipo, nos abrió la morada de la Soledad y pudimos disfrutar de esa paz que se vive en todas las iglesias. Pasamos al Castillo de San Julián y, desde éste, a la batería de Trincabotijas. Una gran cantidad de perdices, que no huyeron, sólo nos daban la bienvenida y nos deleitaron con sus vuelos. El GPS marcó la mayor velocidad cuando retrocedimos al cortarnos el paso una culebra de más de metro y medio. Después una delicia, un placer que sólo la Cortina, cuando se alía con el viento de Levante, sabe hacer. Un baño en toda regla, fresca, limpia, transparente estaba el agua. ¡Qué hermosura! y no pagamos nada...Sí que pagamos en el Club Náutico de "La Isla", ¡Qué boquerones!, y una jarra de cerveza. Nos supo a gloría después de 15 kilómetros. Gracias, Dios.
Link to this comment:
All Comments (0)