El ser coherentes o no genera confianza o desconfianza en el entorno humano, de hecho aún sin conocer a fondo el proceso que da origen a la coherencia propia, exigimos a los demás coherencia al hablar, al prometer, al escribir, al vestir, en los juicios, en el arte, la política, en fin en cada acto humano.
Link to this comment:
All Comments (0)