De cómo Miguel decide probar en sus propias carnes los beneficiosos efectos del fango del Hijedo, mientras los compañeros de ruta se descojonan y no le echan una mano porque pierden la fuerza a base de risas. Lo mejor, cuando Javi después de casi 2 minutos de hazaña se da cuenta de lo que pasa y se une al coro de la risa con una carcajada que hizo tanto eco en el monte que llegó hasta Ruanales.
muy bueno yo soy de ruanales y conozco la zona
ruanales 3 years ago