Los enemigos de la libertad emplean siempre y sistemáticamente los mismos argumentos, la mentira como propaganda y el odio a los judíos como consigna. Cada vez que Israel es sometido al resultado del odio, indefectiblemente el resto del mundo sufre las consecuencias. Es una cuestión de libertad, quien odia la libertad odiará siempre al pueblo judío.
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